De l'agregació al conveni: vint-i-cinc anys de relacions entre teatres francòfons i poders públics belgues

Marc Quaghebeur

Resum

La idea de subvencionar regularmente a las compañías de arte dramático procede de los años próximos a la liberación. Con todo, la ordenación que hasta hace poco se aplicaba se basaba en dos decretos del 9 de octubre de 1957. En lo que a Bélgica francófona se refiere este hecho es importante, pues permitía al teatro nacional hacer frente a la competencia de las compañías francesas que iban de gira. La protección oficial correspondía en gran parte al Teatro Nacional, mientras que el resto de las compañías tenían que repartirse, según un complicado sistema de arbitraje, aproximadamente la mitad del presupuesto de subvenciones. Había que prever un mínimo de doscientas representaciones anuales como condición para obtener la subvención; esta medida regía tanto para las compañías que actuaban en las provincias valonas como para el teatro más innovador, l'Esprit Frappeur, creado en 1963, y el Vicinal o el Parvis, creados en 1970. A partir de los años setenta empiezan a modificarse las medidas de protección en pro de una mayor agilidad. La vida teatral de Bruselas es una de las más ricas y variadas de Europa y cabe encontrar tantos espectáculos dedicados a los niños como géneros de vanguardia. Los autores y escenógrafos actuales continúan una tradición bruselense que cuenta con Maeterlinck y Crommelynck entre sus nombres más significativos.

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e-ISSN: 2385-362X | ISSN: 0212-3819